3 de junio de 1998
Tempe, Arizona

El 3 de junio, a las 2:35 AM, fuí enviada una misión 2-1 en unos apartamentos en construcción. Inmediatamente fue elevada a una categoría de primera alarma y mi coche escalera fue asignado. Nos encontrábamos a unos 9,5 km de este incendio, pero podíamos ver las llamas cuando abandonamos el parque de bomberos. A los diez minutos, estábamos en la escena. Aproximadamente de 6 a 8 de las estructuras de los edificios parcialmente construidos estaban ardiendo. Nos ordenaron ir al lado NO del incendio, elevar la plataforma y detener el incendio para que no se extendiese a los edificios acabados. Vimos dos edificios no quemados y extendimos la escalera unos 18 ó 21 metros. Aseguramos lo que pensábamos que era una boca de agua adecuada y me subí al extremo. Me enganché y empecé a dirigir el chorro. Unos dos minutos después, se me ordenó que rociase directamente hacia abajo, y después de hacerlo así, me desenganché de la escalera en ese instante, la columna térmica de humo y fuego pasó de ir directamente hacia arriba, a extenderse horizontalmente a través de la calle y hacia nosotros. Oí cómo mi equipo me gritaba que bajase, lo cual yo ya había empezado a hacer. En un momento determinado, queriendo ver cuánto me faltaba, miré hacia abajo. Todo lo que veía eran mis botas y cinta reflectante ardiendo. Aproximadamente a la mitad, me golpearon con chorros de agua desde abajo. No recuerdo que ayudase, pero dos tercios más abajo, estaba notablemente más fresco. Después de lo que pareció una eternidad, llegué abajo. Mi capitán me ayudó a llegar a un coche de bomberos cercano y regresó para ayudar a salvar la escalera para que no ardiese. Al final, el camión escalera sufrió daños importantes en la escalera y en el propio camión. Once de los dieciséis edificios de apartamentos de cuatro pisos quedaron reducidos a cenizas. Sufrí quemaduras de segundo grado en la pantorrilla izquierda y quemaduras de tercer grado en el pie derecho y en la mano izquierda. Gracias al apoyo de mis compañeros y compañeras del Cuerpo de Bomberos de Tempe, y sobre todo a mi equipo, ahora he vuelto al trabajo, diez semanas más tarde.

Para PBI: Simplemente quería incluir una nota con esta tarjeta para darles las gracias por investigar y crear los productos que su empresa fabrica. Soy una bombero nueva, y he tenido lo que con un poco de suerte será la experiencia de mi profesión, después de solamente seis meses en el trabajo. Sé que hace diez años, no hubiese sobrevivido en absoluto para contar mi historia, pero gracias a empresas como la suya, estoy a punto de finalizar mi año como novata y los que me quedan por delante. Sé cuánto peor podrían haber sido mis heridas. Estoy muy agradecida a mi equipo de primera calidad y por mi buena suerte al salir todo bien. Siempre seré una defensora no sólo de llevar puesto el equipo, sino de mantenerlo y limpiarlo también. No creo que me hubiese dado cuenta de lo afortunada que soy hasta que bomberos que han estado en servicio durante 20 ó 25 años me contaron que no creían que incluso estuviese viva. Gracias a mi equipo; que ayudó a salvarme la vida, y al apoyo de todos en mi departamento, ahora estoy trabajando de nuevo. No me cansaré de decir lo muy bien que funcionó mi equipo de protección y lo que hizo para protegerme. Me gustaría decir que soy la única en enviar las gracias, pero eso no incluiría a mi madre, quien probablemente todavía está más agradecida de lo que estoy yo. ¡Este trabajo no es exactamente lo que ella había imaginado para su pequeña! ¡Gracias de nuevo! ¡Soy feliz de poder enviar esto!

Susan Fawcett, Cuerpo de Bomberos de Tempe